Un chaval curioso

10 de abril de 1912, Southampton

 

Acabo de embarcar en el Titanic. Según me comentó mamá al regalarme el billete, éste es el barco más grande del mundo, pero visto de cerca tampoco me parece tan impresionante como lo pintaban en la prensa... Por cierto, vaya una idea la de regalarme un billete de barco por mi cumpleaños. Me esperaba algo más "rentable", la verdad. Pero según he escuchado por ahí, en el barco hay alguna que otra sala de juegos y el porcentaje de mujeres ricas no está nada mal. ¡Quizá mamá tenga razón y este viaje me sirva para "encarrilar mi vida"!

 

De momento he conocido a un chico curioso que promete ser un aliciente durante el viaje. Se trata de un tal Harry "no sé qué" de Irlanda. Todo un personaje, sí señor. Acabo de chocar con él antes de embarcar mientras corría por el puerto entre miles y miles de personas tratando de llegar a tiempo al barco. Tras el golpe el muy alelado buscaba su billete en los bosillos apuradamente, ¡hasta que le he señalado la mano! Se tata de un joven larguirucho con cara de no haber roto un plato y de no saber mucho de la vida, pero hay algo en él que me hace especial gracia.

 

Parece ser que por casualidades del destino será mi compañero de fatigas, ya que nuestros camarotes están contiguos y se comunican a través de una puerta. La verdad es que  le veo futuro a esta relación, me ha caido simpático el chico.

 

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