Esto es el fin

14 de abril de 1912, Titanic

 

Dios mío... Estas pueden ser las últimas palabras que escriba en mi vida. El Titanic, el barco que "ni Dios podría hundir" acaba de chocar con un iceberg. No paro de dar vueltas por los pasillos tratando de averiguar la gravedad de la colisión, pero lo único que nos dicen es que tendremos que esperar para subir a los botes... No me puedo creer que esto esté ocurriendo. Mi vida y mi carrera están a punto de hundirse en esta tumba gigantesca. Lo cierto es que en parte no me importa. Mi vida perdió parte de su sentido al ver a la mujer que amo con otro hombre.

 

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