El reencuentro

16 de abril de 1912, Nueva York

 

Finalmente conseguí salvarme. Tuve que correr de punta a punta de la cubierta para encontrar un sitio en alguno de los botes, y finalmente lo logré. Me siento tan agradecida de estar viva que he creído conveniente acercarme al cementerio a despedir a todos aquellos que no tuvieron la misma suerte que yo...

 

Mientras caminaba entre las lápidas de los desaparecidos la fatídica noche, he tropezado con una que me ha detenido el corazón: la de Owen Brown. No imaginaba que tras el desprecio que había sentido por él sentiría esta tristeza tan grande al saber que ha muerto. He estado un buen rato frente a la fría losa arrepintiéndome de haber sido tan despectiva con él... Pero ya no hay nada que hacer.

 

Al levantar la vista para seguir mi camino, por una increíble casualidad del destino, he visto alejarse con paso lento al pianista del barco. Al verle me ha dado un vuelco el corazón y he estado a punto de correr tras él. Pero he tenido que frenar mis impulsos... El amor es un arma de doble filo que podría entorpecer mi carrera hacia el éxito.